“Plato agradable que no tiene significación en gastronomía, pero sin el cual los andaluces no pueden vivir en verano”

Los viejos grabados suelen representar la Cuaresma como una vieja de siete pies, que porta en sus manos un rosario penitencial, un libro de oraciones y una pieza de bacalao seco.

Entrevista a D. Vicente González Barberán, miembro de la Academia Granadina de Gastronomía.

Como París tenía la hora verde del ajenjo, tiene toda esta zona de Andalucía (se refiere a Málaga, Cádiz, Córdoba y Granada) la hora blanca de este ajo delicioso.

puede demostrarse que los fideos con almejas de esa costa son otra cosa; tienen esencia, presencia y potencia que ya sabe usted. ¡Vaya!, que tienen su aquel, que dicen en Andalucía.

Son guisos y potajes que bien pudieran responder al tentador título de “Naturaleza a la carta”.

Nos consta una fórmula medieval para esta sopa, clara influencia morisca, cuyo texto aconseja en su final: Consumir si Alá así lo quiere. Pues eso

Los muy sibaritas y amantes de lo granadino recomiendan que la sopera sea de loza de Fajalauza que es el súmmum de la cerámica de la zona.

Del bancal hasta el molino
mucho trabajo da el trigo;
y si llega a la sartén
hecho gachas está bien.