stonewheel

Una característica técnica importante que distingue a las Culturas Precolombinas de la que históricamente entra en contacto con ellas, hace ya más de cinco siglos,

Es la falta que se observa en las primeras del uso de la rueda. Esto fue considerado como uno de tantos otros elementos en relación al atraso de los pueblos precolombinos con respecto a los europeos. No obstante, recientes descubrimientos vienen a aportar interesantes antecedentes y pruebas de la existencia de la rueda en algunos lugares de América antes de la llegada de los españoles. Estos descubrimientos han rescatado además hallazgos importantes encontrados a partir del siglo pasado, a los cuales en su momento no se les dio la debida importancia, permaneciendo durante años abandonados en Bibliotecas, en forma de Libros y Revistas, y en Museos como también en colecciones de Arte privadas en forma de piezas representativas de cerámica.

 

CRONOLOGÍA DE LOS HALLAZGOS MÁS IMPORTANTES

 

Hace ya más de 100 años que el investigador francés Desiré Charnay publicase en París su libro Les anciennes villes du Nouveau Monde: Voyages d'exploration au Mexique et dans l'Amerique Centrale.

En su libro informa Charnay haber encontrado pequeños “charriots, jouets d'enfant”, esto es, juguetes con ruedas o figurillas rodantes, desenterradas en una tumba en Tenenepango, situado en las faldas del volcán Popocatepetl de México. De hecho, por una carta que menciona el investigador Stanley H. Boggs en su informe, parece que el Museo del Hombre de París recibió de Charnay, en 1882, la donación de al menos uno de estos objetos.

También, según Boggs, existen otras piezas en el Museo de Volkerkunde en Berlín, donadas por el Dr. Virchow a ese Museo en el año 1887. Estas fueron descubiertas casi al mismo tiempo que el ejemplar original reportado por Charnay, y juntamente con éste constituye uno de los primeros hallazgos de esta índole documentados.

En el año 1922, el investigador alemán Friedrich Weber menciona a las figurillas rodantes en su artículo “Zur Archaologie Salvadors”, publicado en Festschrft Eduard Seler de Stuttgart, Alemania.

Después de varios años aparecen otros hallazgos que son publicados en revistas especializadas y libros. Entre éstos está el de Gordon F. Ekholm en el año 1946, bajo el título de “Wheeled Toys in México”, en la Revista American Antiquity (Vol. 11, Nº 4). En ese mismo año aparece publicado en la Revista mexicana Cuadernos Americanos un interesante artículo bajo el titulo “¿Conocieron la rueda los Indígenas Mesoamericanos?”.

En 1951 aparece publicado por el investigador S. Linné el artículo “A Wheeled Topy From Guerrero” en Statens Etnografiska Museum, Tennos 8Vol. 16, Nº 3-4) de Estocolmo. Suecia.

En el año 1962 encontramos en la Revista uruguaya Ameridia Nº 1 el artículo publicado por Hasso Von Winning, Figurillas de barro sobre ruedas procedentes de México y del Viejo Mundo. Sin embargo, a pesar de todo ello, hasta el año 1965 en que Wolfgang Haberland publicó las fotos y descripciones de la existencia de figurillas rodantes en El Salvador, para un escrito del Museo de Vokerkunde en Berlín, ningún reconocimiento de su presencia en el sudeste de Mesoamérica había sido comentado, a pesar de que dicho Museo posee una figurilla con ruedas desde hace más de 100 años.

Desde principios de año 1965, han sido desenterradas dos figurillas rodantes casi completas y por lo menos ocho ejemplares fragmentarios en excavaciones científicamente controladas, en las ruinas de Cihuatán, en El Salvador Central, por Stanley H. Boggs.

En otra investigación han sido encontradas cuatro figurillas rodantes cerca del antiguo centro ceremonial de Quelepa, en el oriente de El Salvador, por E. Wyllys Andrews V.

 

DEFINICIÓN GENERAL DE LAS FIGURILLAS RODANTES

 

Como señala Boggs, en su informe, la mayoría de esta clase de figurillas han sido descubiertas por casualidad, por aficionados o por huaqueros, no en excavaciones controladas por arqueólogos profesionales. De hecho, raras veces se encuentran las figuras juntamente con las ruedas, y en pocas ocasiones los hallazgos van acompañados con información fiable respecto al contexto de su descubrimiento. El requisito básico para denominar a estas figurillas “rodantes” es el hecho de que están equipadas con hoyos, perforados de tal manera que pudieron haber servido como conductos o abrazaderas para los ejes al montarlas sobre ruedas. Estos conductos pueden ser de forma tubular, o simplemente agujeros alineados de lado a lado en la parte inferior de los cuerpos o de los soportes; en cualquiera de los dos casos, estos conductos o perforaciones tienen una posición transversa al eje del cuerpo de la figurilla.

 

CLASIFICACIÓN DE TIPOS DE FIGURILLAS RODANTES DE EL SALVADOR

 

TIPO ORIENTAL

 

En su informe, Boggs considera las figurillas descritas por Haberland y Weber, más otras tres obtenidas recientemente cerca de las ruinas de Quelepa, como componentes del tipo “oriental”. Comparten la misma forma básica: los soportes son más redondeados o columnares, las cabezas de las efigies zoomorfas son poco naturales, y sus cuerpos –comúnmente ovalados- siempre forman flautas con sus boquilla de pito hacia atrás, la abertura acústica hacia abajo, y siempre provistas de dos agujeros dactilares para alterar tonos, uno en cada lado del cuerpo.

Este tipo a su vez es dividido en dos variedades, a saber, integral, en la que los rasgos decorativos de la figura son incorporados como elementos integrales y en partes esenciales, y compuesta, en que la efigie no es parte ni integral ni verdaderamente funcional de la flauta, sino más bien una decoración aplicada sobre ella: los miembros y otras partes de la efigie simplemente descansan sobre el cuerpo de la flauta, dando el efecto de una especie de juguete, montado encima de una flauta con ruedas.

 

TIPO CIHUATAN

 

Así es denominado por Boggs el segundo grupo de figurillas salvadoreñas con ruedas, en vista de que la mayor parte de sus ejemplares proceden de Cihuatán y que en conjunto constituyen una clase unificada, jamás son flautas y aparentemente pertenecen a un horizonte cultural más reciente.

Hacia fines de 1971, y en tres sectores de las ruinas de Cihuatán, han aparecido los restos casi completos de dos figurillas zoomorfas con ruedas y fragmentos de unas ocho o nueve más, todas fabricadas del mismo estilo, manera y material y todas ellas en contextos rituales

Estos dos tipos salvadoreños, junto con otros cinco mexicanos, (Veracruz septentrional, Michoracán, Valle de México, Remojadas y Tres Zapotes) constituyen un conjunto de siete estilos bastante distintos que se desarrollan en estos países a través de aproximadamente diez siglos antes de la conquista.

 

PROBABLE ORIGEN Y DIFUSION POSTERIOR

 

Winning considera al Valle de México, Remojadas y Tres Zapotes como los centros más lógicos para el origen de la difusión de figurillas con ruedas mexicanas, y como ninguno de los ejemplares salvadoreños parece ser tan antiguo como son los primeros de México, es presumible la paternidad de este país. Boggs, sin embargo, presenta en su informe objeciones a esta hipótesis, ya que esa brecha de 800 Km . De anchura, constituida en gran parte por el istmo de Tehuantepec, Chiapas y Guatemala, que separa las figurillas más sureñas mexicanas de las más occidentales salvadoreñas, es precisamente la que corresponde a otra Cultura, la Maya , que al parecer no tenía este tipo de figurillas rodantes, como explica el propio Boggs. Así, el hecho de que los pueblos del centro y oriente de El Salvador hayan producido estas figurillas no debe extrañarnos en su paternidad, pues gran parte de su población está conformada, según todos los investigadores, por restos toltecas emigrados a estas zonas.

 

FORMAS REPRESENTADAS POR LAS FIGURILLAS RODANTES

 

Las efigies publicadas más numerosas son las de perros, tanto en México como en El Salvador. Las fechas asignadas a las efigies de perros abarcan todo el período en que las figurillas rodantes fueron fabricadas. La duración temporal de la fabricación de las demás formas fue más limitada. Así, podemos encontrar jaguares en las piezas más antiguas de México y El Salvador, figuras humanas en el período intermedio en El Salvador y Nayarit, y muy tardío en Oaxaca, algunos venados tempranos en Veracruz Central, intermedios y muy tardíos en El Salvador, monos, iguanas y caimanes, probablemente intermedios, y armadillos, posiblemente tardíos.

 

MECANICA DE LAS FIGURILLAS RODANTES

 

Según Boggs, parece que había al menos cinco modos de conectar los ejes de las ruedas con los cuerpos de las figurillas, a saber:

 

•  Sin usar soportes verdaderos. Las abrazaderas de los dos ejes son simples perforaciones transversales de la base del cuerpo de las figurillas (Michoacán, Oaxaca).

•  Por medio de soportes muy cortos, en forma de losa, con sus orillas inferiores redondeadas o cuadradas (Valle de México).

•  Empleando soportes medianos e incluso altos, generalmente en forma de losas rectangulares, a veces con las orillas inferiores redondeadas (Veracruz y El Salvador).

•  Usando soportes columnares de altura moderada, a veces alta, frecuentemente con sus puntos finales inferiores redondeados y mostrando perfiles horizontales redondos u ovalados (Veracruz y El Salvador).

•  Anexionando tubos que abrazaban los ejes a los extremos inferiores de las efigies, uno de ellos conectando los cascos o las garras delanteras y otro las traseras (Tres Zapotes y Cerro de las Mesas), o montando una plataforma delgada, que lleva como carga la efigie, sobre dos tubos similares.

 

Si bien hemos revisado una valiosa cantidad de antecedentes publicados sobre la existencia de un conocimiento de la rueda en algunos pueblos de Mesoamérica, no se sabe hasta la fecha por qué razón no se le dio una aplicación más utilitaria en relación al transporte de carga y pasajeros.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BOGGS, STANLEY H., Figurillas con ruedas de Cihuatán y el Oriente de El Salvador.

 

ANDREWS V. Y E. WYLLYS, La arqueología de Quelepa.

 

Dep. de Simbolismo y Arqueología

de N.A. en El Salvador

1992